Por fin juntos…
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EPS_Pepe Sancho – Cambios
No cambios, sino “cambiazos” los que sufre de nuestras vidas amenazadas por un bicho invisible. Hay otros bichos visibles, pero están en el Gobierno luciendo moño. Los ciudadanos del mundo hemos pasado de la vida cotidiana, más o menos grata, a una situación bajo control que algunos no quieren controlar ni ser controlados. Y esos son los peores, aunque siempre nuestra pareja, quien la tenga, nos tenga bajo control, que en eso no ha cambiado nada.
Uno de los últimos cambios más notorios ha sido el de alterar el nombre de la Plaza del Doctor Collado, esa placeta tras la Lonja con gran tradición secular e insustituible en el callejero de la ciudad de Valencia. Pero esta banda de políticos que nos controla ha vuelto a hacer lo que les sale de la entrepierna, y la ha cambiado por la “Plaza del Coronavirus” como homenaje al bicho demoledor. Se dice en su descargo que es para concienciar al ciudadano en su lucha contra el bicho, pero en todo caso es un desacato más a la ciudad y sus tradiciones por parte del “gang” que nos dicta. Y han prometido que se llamará así la plaza hasta que se celebren “Els premis Rei Jaume Primer”, todavía sin fecha. O sea, hay plaza pandémica para rato, nos guste o no.
Otro cambio de nombre tiene carácter deportivo, aunque pueda resultar meterle otro gol a la ciudad. El campo de juego del Levante U.D. perderá su nombre de “Ciutat de València” al terminar su remodelación, y pasará a llevar un nombre comercial, según ha manifestado el presidente del club Quico Catalán, tal vez influenciado por su apellido. Y ha dicho el buen hombre que “el campo del Levante debe ser un negocio”. Pues nada, don Quico, a partir de ahora “Levante Unión De Finanzas”, ¿vale?
Y esta tarde, los artistas de toda España intentarán cambiar las normas de olvido por parte del Gobierno con una marcha masiva y reivindicativa que en Valencia será a las 19:30, partiendo de la plaza de “Alfons, el Magnaním”. Lo malo es que los sordos de la administración, que solo oyen lo que beneficia sus propios intereses, no tienen nada de magnánimos y no se van a poner el sonotone al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Rojillos

Rojillos
Por obra y desgracia de dos elementos de rojo color con mando extraído de urnas equívocas, la plaza más representativa y vistosa de la ciudad de Valencia se está convirtiendo en un desastre ético, estético y modélico. Por capricho de unas mentes confinadas para destrozar la belleza de la ciudad, el asfalto de la plaza del Ayuntamiento, dividida, troceada y fracturada anatómicamente, ha sido coloreado de rojo satén, de manera impune pese a su fraudulenta remodelación sin consulta popular ni reparos en su realización. Una medida de carácter dictatorial de unos tipos disfrazados de democracia, demoledores arquitectónicos de una plaza pública.
El color rojo no solo prolifera en el suelo de la plaza mayor de Valencia, sino en el interior del consistorio y el Palau de la Generalitat. Se ha fomentado y aireado tanto ese color político que quienes visten de azul están mal vistos, censurados y discriminados. Los rojillos tomaron el mando, incluido el del televisor, y las cadenas rojas encadenan la pantalla de nuestro televisor. La Sexta, nominada por algunos de manera razonable como “La Secta”, es una ratonera con ratones de rojo color y lenguas viperinas sujetas a una consigna común.
Curiosa definición la del rojo Jorge Javier Vázquez, cuando dijo que el programa “Sálvame” que dirige y presenta, era “de rojos y maricones”, una expresión cargada de una razón que nadie le niega, pero que ha repercutido en una bajada de notoria de esa audiencia de baja monta que le sigue y, consecuentemente, de la publicidad que le sostiene. Le faltó añadir que sus colaboradores son gentuza de escaso nivel y pseudoperiodistas de poca monta.
Y ésta vez, por culpa de la pandemia que sufrimos, el blanco no podrá con el rojo al haberse aplazado por su causa comuniones y bodas en sus meses más apropiados. Parce que Dios ya no está en las Iglesias y su cuerpo no podrá ser engullido sin masticar por los comulgantes. Los blancos trajes de ceremonial eucarístico deberán esperar en el armario, con el peligro de quedar pequeños porque, a esa edad de Primera Comunión, los chicos crecen por semanas y dan el estirón que les deja sin traje de marinero e incluso de almirante.
Las chicas pueden sacarse la orilla de ese vestido de novia infantil que mamá le compró al mismo tiempo que ella se hizo con la vistosa pamela que pensaba lucir en la misa y el convite. Otra vez será.
EPS_Pepe Sancho – Contradicciones

En la irrealidad de la nueva normalidad abundan las contradicciones como en cualquier otro orden de la vida, incluido el matrimonio o la pareja de hecho y escaso derecho. Las normativas, como casi todas las habidas siempre, parecen estar dictadas para saltárselas a la torera, con perdón de los animalistas por la expresión feminista y taurómaca.
El fin de semana estuvo marcado por un acontecimiento “importantísimo” de alto y vital interés social: la vuelta de la liga de fútbol profesional, que no va a curarnos del miedo al bicho, pero sí distraer nuestra atención rescatando a los aficionados de entre los muertos y contagiados que yacen en los informativos aterradores. Partidos en estadios vacíos, pero con cientos de miles espectadores que cambian por fuerza el asiento plástico del estadio por el mullido y socorrido sofá casero, con el que se llevan muchos aburrimientos y tediosas veladas compartidas. Como viejos amigos, previo pago, la televisión ofrece, al menos, algo que no sea esquelas u hospitalizados. Y el aficionado cambia el chip.
Pero la contradicción existe en este nuevo fútbol pandémico de extraño acontecer. Por un lado, los jugadores y árbitros se saludan codo con codo como buenos colegas, guardan las distancias y los suplentes esperan un turno de suerte separados en la grada tras sus mascarillas reglamentarias. Y en el terreno de juego, tras un gol marcado, el grupo de futbolistas se apretuja amontonado, besa y abraza al feliz autor en plena orgía triunfal y en absoluta contradicción. Y en Valencia, la temporada se inició con un “derby”, anglicismo de una guerra civil del balón entre equipos paisanos repletos de extranjeros, en un campo de batalla verde esperanza como la que casi todos tenemos y en el que no siempre ganan los buenos.
También en el castigado teatro existe la contradicción. Mientras todas las normas establecidas por el bicho se cumplen en el público, con hidroalcohólicos, temperaturas y mascarillas, en el escenario del Olympia los siete actores se abrazan, se besan en los labios y sientan agrupados en ese viejo sofá que Zorrilla puso en escena en 1844 para que Don Juan declarase su amor a Doña Inés, y que interviene en todas las obras teatrales hasta el día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Alarmas
Quienes viven empecinados en no dejar vivir siguen mostrando sus alarmas ante el bicho exterminador. Si les escuchamos, tengo la impresión de que están deseando meternos de nuevo en casa para salir al balcón de los aplausos y reencontrarnos con esos vecinos de las fincas del otro lado de la calle a quienes desde entonces no hemos vuelto a ver. Seguimos con alarmas más urbanas, como esa huelga de la EMT que obliga a esperar mucho más de lo previsto al bus deseado y que llegará con muchos más pasajeros de los permitidos por el bicho. Y no me refiero a un tal Grezzi.
Alarma en la población de Carlet, donde desde el pasado domingo nada se sabía de Meri, una buena mujer de 51 años presuntamente desaparecida alarmando por lógica a su hijo, que pidió ayuda al pueblo entero que inició una búsqueda masiva. Pero la mujer se presentó sana y salva un día después, sin que se haya dado explicación alguna de lo ocurrido. Igual la buena mujer quiso darse un homenaje privado sin avisar.
Alarma en “El Hormiguero”, porque ayer hubo algo que hizo pensar en que eso de “el programa más visto del día” de que presume Pablo Motos, no es tan visto. Junto al monologuista manchego Joaquín Reyes, el presentador valenciano intentó entregar nada menos que 6.000 euros en tres llamadas telefónicas al azar que resultaron muy azarosas. Un señor dijo que no veía el programa nunca, otro manifestó que no le gustaba y no lo ponía y la tercera, una mujer que arguyó no interesarle el dinero y, desconfiada, llamó “imbécil” a los del plató. Noche para olvidar agravada cuando apareció el insoportable “Monaguillo” que empuja con fuerza a cambiar de canal.
Alarma en la manera de saludarse algunas personas cuando en lugar del codazo absurdo se topan con el puño entre ellos. Hace pensar que el bicho está en la palma de la mano, mientras que no se le ocurre meterse entre los nudillos de los dedos. Y alarma general cuando hay gente que solo se lava las manos olvidando el resto del brazo. Y peor aún esas personas que olvidan la ducha diaria incluso al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Flequillos
Flequillos
Comienza la semana con ese lunes que tan mala prensa tiene y resulta odioso para muchos. Los flecos del domingo perduran y esperar cinco días para otro fin de semana parece una odisea. Los niños en cantidad razonable han vuelto al colegio de manera alegre y confiada, algo que no trasciende a los padres, presa del terrorismo pandémico a que estamos sometidos por la situación, tan aireada y propagada por todo tipo de medios de comunicación, pertrechados para tenernos aterrorizados. Vale que la expansión del bicho es muy preocupante, pero el miedo al miedo es todavía peor.
Y recién empezado el lunes, las televisiones ofrecen retornos y estrenos. Nos sorprende Ana Rosa Quintana desde Telecinco con un cambio de look a base de flequillo, que no encaja mucho con su edad. Pero está de moda y cantidad de señoras, incluso señoritas, bajan sus pelos desde el centro del cráneo hasta las cejas, recortando lo justo para poder ver, si bien para lo que hay que ver mejor sería dejar el pelo hasta la barbilla.
Pero al cambiar de canal, nos encontramos con el señor presidente del Gobierno socialista-republicano, Sánchez por más señas, diciendo lo de siempre, o séase nada, entrevistado por la recomendada de turno en TVE, Mónica López, que no lleva flequillo, pero se lo dejará pronto. Al presidente también se le ve siempre el flequillo, aún sin llevarlo. Y no sería de extrañar que su vicepresidente segundo, el protegido por la Guardia Civil, se dejara también el flequillo para combinar con su moño y su pendiente recién incorporado a su atractiva figura corva. Cualquier día veremos a Echenique con rastas y flequillo para seguir en la onda progre de su jefe.
Precisamente TVE ha cancelado radicalmente un concurso matinal que se anunció a toda campana. Se titulaba “Bloqueados por el muro”, pero ha sido la escasísima audiencia la que ha “bloqueado” el concurso con el muro de la indiferencia. Imaginamos a su flamante presentador, el nefasto Ángel Llácer, reclinado en el “muro” de las lamentaciones y coqueto él pensando en dejarse también un bonito flequillo al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Churros
Al margen del valor comarcal de la palabra, que define al “churro” como valenciano de población con influencia dialéctica castellana, se conoce igualmente, y con mayor frecuencia, como una “chapuza” o algo realizado sin gracia, arte ni cuidado. O séase, como todas las obras que las mentes calenturientas de Giuseppe Grezzi y Joan Ribó están llevando a cabo en la ciudad de Valencia, obras faraónicas que no son amores, pero que sin duda alguna tendrán “buenas razones” particulares.
En Picassent, los vecinos se han manifestado a favor de un churrero que lleva años vendiendo en el mercado, y que una normativa tan absurda como tantas otras de rojo satén, envía a churrero y churrería a las afueras de la población. Lo que indica que el ayuntamiento de aquel pueblo ha hecho un “churro” con el churrero. En Valencia los “churros” están en toda la ciudad, pero la “churrería” está ubicada en el ayuntamiento con dos churreros que no son valencianos pero hacen churros aunque habría que enviarles a la “porra”.
Las apariciones de Miguel Ángel Revilla en televisión fijo en “El hormiguero”, suelen ser monólogos porque no da opción a que hable nadie más, incluido Pablo Motos. Llena el programa de “churros”, pero tienen cierta gracia y resulta cómico. Naturalmente, entre tanta perorata siempre aparece algo con mucho sentido común en este humorista que se gana la vida como presidente de Cantabria. Ayer se metió con el rey el “demérito”, con el presidente Sánchez y con el bicho exterminador. Y alegó que “el pánico contagia pánico”, con lo que tenía toda la razón y no fue ningún “churro”. Cantabria tiene un presidente cómico y España uno patético.
En Alfarp se escaparon dos toros bravos de una ganadería que andan sueltos por los campos. Ocasión de oro para los animalistas antitaurinos de acercarse por allí, enfrentarse a los dos astados y cuidarles y mimarles para que no sean reducidos o lastimados por la fuerza. Todavía están a tiempo, porque las dos reses todavía no han sido reducidas al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Maniobras
Ciertamente, todos los seres humanos, y especialmente los inhumanos, recurrimos en ocasiones a maniobras de todo tipo para lograr algunos de nuestros propósitos pensables e impensables. Maniobrar es igual a manipular, y siempre se nos somete a algunas manipulaciones que nos complican la existencia. Y los políticos y políticas, sea cual sea su color, son líderes en eso de maniobrar y manipular.
La maniobra del actual gobierno resulta tan graciosa como preocupante. Según se dice, Meritxel Batet, presidenta del Congreso de los Diputados, es la novia del nombrado Ministro de Justicia Juan Carlos Campo, que recibió la cartera de manos de su antecesora Dolores Delgado, nueva Fiscal General del Estado, que es la novia a su vez del juez Baltasar Garzón, abogado del boliviano Evo Morales, quien presuntamente financió al nuevo vicepresidente Pablo Iglesias, que es el novio de la nueva ministra de Igualdad, Irene Montero. Semeja un complicado trabalenguas, pero solo es una traba-maniobra política.
Otra maniobra curiosa es la de “Operación Triunfo”, donde resulta que la única valenciana comunitaria seleccionada, Samantha Gilabert, natural de Beniarrés, es una pro catalanista que ha militado en Ateneu Popular Arrels, casal independentista catalán de su pueblo, y con pasado vinculado a la organización juvenil independentista catalana Arrán, para el que ha dado conciertos y participar en diversos de sus eventos.
Ello no es óbice para que la chica, que tienen una minusvalía auditiva del 60 por ciento, sea buena cantante y excelente música de estudios relevantes. Pero para los cantos del catalanismo su oído fue perfecto. La única valenciana en “Operación Triunfo”, que produce la catalana «Gestmusic», y nos resulta anti valenciana. Maniobras orquestales en la oscuridad, como el nombre de aquel famoso grupo británico de los años ochenta…
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EPS_Pepe Sancho – Cambios
No cambios, sino “cambiazos” los que sufre de nuestras vidas amenazadas por un bicho invisible. Hay otros bichos visibles, pero están en el Gobierno luciendo moño. Los ciudadanos del mundo hemos pasado de la vida cotidiana, más o menos grata, a una situación bajo control que algunos no quieren controlar ni ser controlados. Y esos son los peores, aunque siempre nuestra pareja, quien la tenga, nos tenga bajo control, que en eso no ha cambiado nada.
Uno de los últimos cambios más notorios ha sido el de alterar el nombre de la Plaza del Doctor Collado, esa placeta tras la Lonja con gran tradición secular e insustituible en el callejero de la ciudad de Valencia. Pero esta banda de políticos que nos controla ha vuelto a hacer lo que les sale de la entrepierna, y la ha cambiado por la “Plaza del Coronavirus” como homenaje al bicho demoledor. Se dice en su descargo que es para concienciar al ciudadano en su lucha contra el bicho, pero en todo caso es un desacato más a la ciudad y sus tradiciones por parte del “gang” que nos dicta. Y han prometido que se llamará así la plaza hasta que se celebren “Els premis Rei Jaume Primer”, todavía sin fecha. O sea, hay plaza pandémica para rato, nos guste o no.
Otro cambio de nombre tiene carácter deportivo, aunque pueda resultar meterle otro gol a la ciudad. El campo de juego del Levante U.D. perderá su nombre de “Ciutat de València” al terminar su remodelación, y pasará a llevar un nombre comercial, según ha manifestado el presidente del club Quico Catalán, tal vez influenciado por su apellido. Y ha dicho el buen hombre que “el campo del Levante debe ser un negocio”. Pues nada, don Quico, a partir de ahora “Levante Unión De Finanzas”, ¿vale?
Y esta tarde, los artistas de toda España intentarán cambiar las normas de olvido por parte del Gobierno con una marcha masiva y reivindicativa que en Valencia será a las 19:30, partiendo de la plaza de “Alfons, el Magnaním”. Lo malo es que los sordos de la administración, que solo oyen lo que beneficia sus propios intereses, no tienen nada de magnánimos y no se van a poner el sonotone al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Rojillos

Rojillos
Por obra y desgracia de dos elementos de rojo color con mando extraído de urnas equívocas, la plaza más representativa y vistosa de la ciudad de Valencia se está convirtiendo en un desastre ético, estético y modélico. Por capricho de unas mentes confinadas para destrozar la belleza de la ciudad, el asfalto de la plaza del Ayuntamiento, dividida, troceada y fracturada anatómicamente, ha sido coloreado de rojo satén, de manera impune pese a su fraudulenta remodelación sin consulta popular ni reparos en su realización. Una medida de carácter dictatorial de unos tipos disfrazados de democracia, demoledores arquitectónicos de una plaza pública.
El color rojo no solo prolifera en el suelo de la plaza mayor de Valencia, sino en el interior del consistorio y el Palau de la Generalitat. Se ha fomentado y aireado tanto ese color político que quienes visten de azul están mal vistos, censurados y discriminados. Los rojillos tomaron el mando, incluido el del televisor, y las cadenas rojas encadenan la pantalla de nuestro televisor. La Sexta, nominada por algunos de manera razonable como “La Secta”, es una ratonera con ratones de rojo color y lenguas viperinas sujetas a una consigna común.
Curiosa definición la del rojo Jorge Javier Vázquez, cuando dijo que el programa “Sálvame” que dirige y presenta, era “de rojos y maricones”, una expresión cargada de una razón que nadie le niega, pero que ha repercutido en una bajada de notoria de esa audiencia de baja monta que le sigue y, consecuentemente, de la publicidad que le sostiene. Le faltó añadir que sus colaboradores son gentuza de escaso nivel y pseudoperiodistas de poca monta.
Y ésta vez, por culpa de la pandemia que sufrimos, el blanco no podrá con el rojo al haberse aplazado por su causa comuniones y bodas en sus meses más apropiados. Parce que Dios ya no está en las Iglesias y su cuerpo no podrá ser engullido sin masticar por los comulgantes. Los blancos trajes de ceremonial eucarístico deberán esperar en el armario, con el peligro de quedar pequeños porque, a esa edad de Primera Comunión, los chicos crecen por semanas y dan el estirón que les deja sin traje de marinero e incluso de almirante.
Las chicas pueden sacarse la orilla de ese vestido de novia infantil que mamá le compró al mismo tiempo que ella se hizo con la vistosa pamela que pensaba lucir en la misa y el convite. Otra vez será.
EPS_Pepe Sancho – Contradicciones

En la irrealidad de la nueva normalidad abundan las contradicciones como en cualquier otro orden de la vida, incluido el matrimonio o la pareja de hecho y escaso derecho. Las normativas, como casi todas las habidas siempre, parecen estar dictadas para saltárselas a la torera, con perdón de los animalistas por la expresión feminista y taurómaca.
El fin de semana estuvo marcado por un acontecimiento “importantísimo” de alto y vital interés social: la vuelta de la liga de fútbol profesional, que no va a curarnos del miedo al bicho, pero sí distraer nuestra atención rescatando a los aficionados de entre los muertos y contagiados que yacen en los informativos aterradores. Partidos en estadios vacíos, pero con cientos de miles espectadores que cambian por fuerza el asiento plástico del estadio por el mullido y socorrido sofá casero, con el que se llevan muchos aburrimientos y tediosas veladas compartidas. Como viejos amigos, previo pago, la televisión ofrece, al menos, algo que no sea esquelas u hospitalizados. Y el aficionado cambia el chip.
Pero la contradicción existe en este nuevo fútbol pandémico de extraño acontecer. Por un lado, los jugadores y árbitros se saludan codo con codo como buenos colegas, guardan las distancias y los suplentes esperan un turno de suerte separados en la grada tras sus mascarillas reglamentarias. Y en el terreno de juego, tras un gol marcado, el grupo de futbolistas se apretuja amontonado, besa y abraza al feliz autor en plena orgía triunfal y en absoluta contradicción. Y en Valencia, la temporada se inició con un “derby”, anglicismo de una guerra civil del balón entre equipos paisanos repletos de extranjeros, en un campo de batalla verde esperanza como la que casi todos tenemos y en el que no siempre ganan los buenos.
También en el castigado teatro existe la contradicción. Mientras todas las normas establecidas por el bicho se cumplen en el público, con hidroalcohólicos, temperaturas y mascarillas, en el escenario del Olympia los siete actores se abrazan, se besan en los labios y sientan agrupados en ese viejo sofá que Zorrilla puso en escena en 1844 para que Don Juan declarase su amor a Doña Inés, y que interviene en todas las obras teatrales hasta el día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Alarmas
Quienes viven empecinados en no dejar vivir siguen mostrando sus alarmas ante el bicho exterminador. Si les escuchamos, tengo la impresión de que están deseando meternos de nuevo en casa para salir al balcón de los aplausos y reencontrarnos con esos vecinos de las fincas del otro lado de la calle a quienes desde entonces no hemos vuelto a ver. Seguimos con alarmas más urbanas, como esa huelga de la EMT que obliga a esperar mucho más de lo previsto al bus deseado y que llegará con muchos más pasajeros de los permitidos por el bicho. Y no me refiero a un tal Grezzi.
Alarma en la población de Carlet, donde desde el pasado domingo nada se sabía de Meri, una buena mujer de 51 años presuntamente desaparecida alarmando por lógica a su hijo, que pidió ayuda al pueblo entero que inició una búsqueda masiva. Pero la mujer se presentó sana y salva un día después, sin que se haya dado explicación alguna de lo ocurrido. Igual la buena mujer quiso darse un homenaje privado sin avisar.
Alarma en “El Hormiguero”, porque ayer hubo algo que hizo pensar en que eso de “el programa más visto del día” de que presume Pablo Motos, no es tan visto. Junto al monologuista manchego Joaquín Reyes, el presentador valenciano intentó entregar nada menos que 6.000 euros en tres llamadas telefónicas al azar que resultaron muy azarosas. Un señor dijo que no veía el programa nunca, otro manifestó que no le gustaba y no lo ponía y la tercera, una mujer que arguyó no interesarle el dinero y, desconfiada, llamó “imbécil” a los del plató. Noche para olvidar agravada cuando apareció el insoportable “Monaguillo” que empuja con fuerza a cambiar de canal.
Alarma en la manera de saludarse algunas personas cuando en lugar del codazo absurdo se topan con el puño entre ellos. Hace pensar que el bicho está en la palma de la mano, mientras que no se le ocurre meterse entre los nudillos de los dedos. Y alarma general cuando hay gente que solo se lava las manos olvidando el resto del brazo. Y peor aún esas personas que olvidan la ducha diaria incluso al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Flequillos
Flequillos
Comienza la semana con ese lunes que tan mala prensa tiene y resulta odioso para muchos. Los flecos del domingo perduran y esperar cinco días para otro fin de semana parece una odisea. Los niños en cantidad razonable han vuelto al colegio de manera alegre y confiada, algo que no trasciende a los padres, presa del terrorismo pandémico a que estamos sometidos por la situación, tan aireada y propagada por todo tipo de medios de comunicación, pertrechados para tenernos aterrorizados. Vale que la expansión del bicho es muy preocupante, pero el miedo al miedo es todavía peor.
Y recién empezado el lunes, las televisiones ofrecen retornos y estrenos. Nos sorprende Ana Rosa Quintana desde Telecinco con un cambio de look a base de flequillo, que no encaja mucho con su edad. Pero está de moda y cantidad de señoras, incluso señoritas, bajan sus pelos desde el centro del cráneo hasta las cejas, recortando lo justo para poder ver, si bien para lo que hay que ver mejor sería dejar el pelo hasta la barbilla.
Pero al cambiar de canal, nos encontramos con el señor presidente del Gobierno socialista-republicano, Sánchez por más señas, diciendo lo de siempre, o séase nada, entrevistado por la recomendada de turno en TVE, Mónica López, que no lleva flequillo, pero se lo dejará pronto. Al presidente también se le ve siempre el flequillo, aún sin llevarlo. Y no sería de extrañar que su vicepresidente segundo, el protegido por la Guardia Civil, se dejara también el flequillo para combinar con su moño y su pendiente recién incorporado a su atractiva figura corva. Cualquier día veremos a Echenique con rastas y flequillo para seguir en la onda progre de su jefe.
Precisamente TVE ha cancelado radicalmente un concurso matinal que se anunció a toda campana. Se titulaba “Bloqueados por el muro”, pero ha sido la escasísima audiencia la que ha “bloqueado” el concurso con el muro de la indiferencia. Imaginamos a su flamante presentador, el nefasto Ángel Llácer, reclinado en el “muro” de las lamentaciones y coqueto él pensando en dejarse también un bonito flequillo al día de hoy.
EPS_Pepe Sancho – Churros
Al margen del valor comarcal de la palabra, que define al “churro” como valenciano de población con influencia dialéctica castellana, se conoce igualmente, y con mayor frecuencia, como una “chapuza” o algo realizado sin gracia, arte ni cuidado. O séase, como todas las obras que las mentes calenturientas de Giuseppe Grezzi y Joan Ribó están llevando a cabo en la ciudad de Valencia, obras faraónicas que no son amores, pero que sin duda alguna tendrán “buenas razones” particulares.
En Picassent, los vecinos se han manifestado a favor de un churrero que lleva años vendiendo en el mercado, y que una normativa tan absurda como tantas otras de rojo satén, envía a churrero y churrería a las afueras de la población. Lo que indica que el ayuntamiento de aquel pueblo ha hecho un “churro” con el churrero. En Valencia los “churros” están en toda la ciudad, pero la “churrería” está ubicada en el ayuntamiento con dos churreros que no son valencianos pero hacen churros aunque habría que enviarles a la “porra”.
Las apariciones de Miguel Ángel Revilla en televisión fijo en “El hormiguero”, suelen ser monólogos porque no da opción a que hable nadie más, incluido Pablo Motos. Llena el programa de “churros”, pero tienen cierta gracia y resulta cómico. Naturalmente, entre tanta perorata siempre aparece algo con mucho sentido común en este humorista que se gana la vida como presidente de Cantabria. Ayer se metió con el rey el “demérito”, con el presidente Sánchez y con el bicho exterminador. Y alegó que “el pánico contagia pánico”, con lo que tenía toda la razón y no fue ningún “churro”. Cantabria tiene un presidente cómico y España uno patético.
En Alfarp se escaparon dos toros bravos de una ganadería que andan sueltos por los campos. Ocasión de oro para los animalistas antitaurinos de acercarse por allí, enfrentarse a los dos astados y cuidarles y mimarles para que no sean reducidos o lastimados por la fuerza. Todavía están a tiempo, porque las dos reses todavía no han sido reducidas al día de hoy.
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Ciertamente, todos los seres humanos, y especialmente los inhumanos, recurrimos en ocasiones a maniobras de todo tipo para lograr algunos de nuestros propósitos pensables e impensables. Maniobrar es igual a manipular, y siempre se nos somete a algunas manipulaciones que nos complican la existencia. Y los políticos y políticas, sea cual sea su color, son líderes en eso de maniobrar y manipular.
La maniobra del actual gobierno resulta tan graciosa como preocupante. Según se dice, Meritxel Batet, presidenta del Congreso de los Diputados, es la novia del nombrado Ministro de Justicia Juan Carlos Campo, que recibió la cartera de manos de su antecesora Dolores Delgado, nueva Fiscal General del Estado, que es la novia a su vez del juez Baltasar Garzón, abogado del boliviano Evo Morales, quien presuntamente financió al nuevo vicepresidente Pablo Iglesias, que es el novio de la nueva ministra de Igualdad, Irene Montero. Semeja un complicado trabalenguas, pero solo es una traba-maniobra política.
Otra maniobra curiosa es la de “Operación Triunfo”, donde resulta que la única valenciana comunitaria seleccionada, Samantha Gilabert, natural de Beniarrés, es una pro catalanista que ha militado en Ateneu Popular Arrels, casal independentista catalán de su pueblo, y con pasado vinculado a la organización juvenil independentista catalana Arrán, para el que ha dado conciertos y participar en diversos de sus eventos.
Ello no es óbice para que la chica, que tienen una minusvalía auditiva del 60 por ciento, sea buena cantante y excelente música de estudios relevantes. Pero para los cantos del catalanismo su oído fue perfecto. La única valenciana en “Operación Triunfo”, que produce la catalana «Gestmusic», y nos resulta anti valenciana. Maniobras orquestales en la oscuridad, como el nombre de aquel famoso grupo británico de los años ochenta…
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